Reputación online

Con la llegada del siglo XXI, nos hemos transformado en la Sociedad de la Información. Somos seres digitales y, como tales, tenemos en la palma de la mano la mayor herramienta de conocimiento de la que disponemos: Google. Todo lo que necesitamos saber (y lo que no) está a nuestra disposición en un solo clic, somos yonkis de Wikipedia y no podemos vivir cinco minutos sin saber cuántas esposas tuvo Enrique VIII o por qué Pilar Rubio se ha hecho un tatuaje.

El verdadero problema llega cuando nos damos cuenta de que no todo lo que encontramos es veraz, ni mucho menos proviene de la persona de la que queremos conocer algún dato. Incontables son los artículos falsos que hablan de los tatuajes de Pilar Rubio y, aunque también existan textos ciertos, nos dejamos llevar muchas veces por el primer artículo que nos ofrece el buscador, por prisa o por impaciencia.

¿Qué podemos hacer para que el primer artículo de Google hable bien de nosotros y no sirva únicamente para desprestigiarnos y crear una mala imagen? La respuesta es sencilla: hay que crear una reputación online veraz y eficaz. Tan importante es aparecer en Wikipedia como que la información que se cuente sea cierta y no difame al personaje en cuestión. No se trata de controlar a la prensa ni crear una imagen “ideal” de la persona pública, sino de darle más importancia a las informaciones positivas que a las negativas.

La dificultad de la creación de una buena imagen en los tiempos que vivimos radica en la necesidad de renovación continua. Internet es una plataforma de cambio constante, y tenemos que adaptarnos a lo que esto significa: el dinamismo de las informaciones es crucial para que la imagen se consolide y reafirme al personaje frente al público. La eficacia del trabajo se definirá por la capacidad del mismo de mantenerse en el tiempo y actualizarse en función de lo que la audiencia demande.

Es muy importante saber aprovechar la plataforma de “autopublicidad” que nos ofrece Google, pues consiguiendo un buen posicionamiento en este buscador contaremos con la catapulta necesaria para transmitir la imagen personal que queramos. Lo mismo ocurre con empresas, políticos, marcas y un largo etcétera de interesados en despertar en el público atracción y simpatía. Lo esencial es, sobre todo, que la audiencia comprenda nuestra marca personal o de empresa como algo positivo.

La reputación online se ha convertido, sin duda alguna, en el punto base sobre el que las empresas o personas públicas deberán apoyar su estrategia de marca. Lo más importante de Internet es que todos podemos contar algo sobre alguien, y eso incluye lo que podemos decir sobre nosotros mismos. La creación de nuestra imagen personal, en pleno siglo XXI, está en nuestras manos.